El material escolar como base del rendimiento

Si se pudiese usar el recurso de comparación con exactitud y sin temor a caer en la exageración, muchos dirían con total seguridad que a la hora de incorporar conocimientos y sobre todo, materializar lo aprendido, la amplia gama de instrumentos escolares para el alumno es como la pizarra para el profesor, la maqueta para el arquitecto, el estetoscopio para el médico, o el arma reglamentaria para el policía.

Aunque muchas veces no nos detenemos a hacer conscientes estos conceptos; ¿Qué serían cada uno de estos profesionales, como muchísimos más, sin este instrumento vital para desempeñar su trabajo?. En el mismo sentido, ¿Qué sería un estudiante sin su material escolar?.
Si nos predisponemos a listar cada uno de los elementos que forman parte de los materiales necesarios para que un escolar pueda realizar las múltiples funciones que se le encomiendan, es posible que nos olvidemos de alguno.
Pero lo más importante en este caso no es que nos olvidemos de nombrar algún material escolar, sino que en la práctica la falta de algunos de éstos implicaría la imposibilidad de cumplir, y en el mejor de los casos, retrasaría la realización o entrega de los distintos encargos didácticos del quehacer escolar.
Asimismo, se pueden distinguir entre los materiales escolares básicos, generales e insustituibles con los que debe contar un estudiante o alumno (lápices, bolígrafos, cuadernos, carpetas, gomas de borrar, sacapuntas, mochilas y marcadores), y los que tienen relación directa con una asignatura o una determinada metodología práctica de estudio. En esta segunda categoría se agrupa aquel material más específico, de menor uso que los del primer grupo (calculadoras, reglas, tijeras, grapadoras, compases, escuadras, ordenadores, impresoras, elementos de encuadernación, lápices de colores y los impostergables manuales de cada asignatura).
Los materiales que se utilizan en cada materia escolar distan mucho unos de otros; no hay similitud entre lo que exige un manual de matemáticas para realizar sus ejercicios, y lo que reclama uno de artes manuales o dibujo técnico.
Como se puede apreciar, la diversidad de instrumentos es amplia, y a veces buena parte de este material escolar suele  pasar desapercibido, excepto aquellos de uso básico imprescindible.
Para las personas a las que les resulte más fácil conocer y reconocer los materiales de estudio cuando están clasificados dentro de su respectiva categoría, los administradores de la web de Disofic, han considerado la necesidad de presentar sus productos de uso escolar a partir de una clasificación de los mismos según la concordancia que existe entre ellos.
El material escolar de Disofic , está clasificado dentro de cinco categorías:

*Expresión Plástica: Aglutina todos los productos y materiales necesarios que se utilizan en los trabajos relacionados con la expresión plástica. Contiene a los materiales de dibujo técnico, pastas de modelar, manualidades y accesorios.

*Escritura escolar:  Tan esencial como el mismo aprendizaje, la escritura escolar está compuesta de lápices, bolígrafos, sacapuntas, lápices de grafito, rotuladores, ceras y lápices de colores.

*Papel de uso escolar:   Dentro del cual Disofic distingue cuadernos del profesorado, distintos modelos y estilos de agendas escolares, materiales de la gama Lamela y papeles especiales.

*Material didáctico:  Se reconocen como parte de esta categoría, las etiquetas de uso escolar, la multiplicidad de juguetes didácticos, y todo tipo de figuras decorativas de los colores y formas más diversas.

*Estuches y mochilas: Es la última clasificación que Disofic propone en su página, y no es un instrumento de trabajo que se use en última instancia, del que los estudiantes puedan prescindir, ni mucho menos. Las mochilas y los estuches son artículos muy emparentados con los gustos personales de cada niño o escolar adolescente y joven.

Fuente foto 1: (pequelia.es)
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Franco Maiolini Sánchez